Palabra de tierra





RECIÉN LLEGADO DE LEÓN, DONDE ASISTÍ EN SU AUDITORIO AL ESPECTÁCULO POÈTICO-MUSICAL, "PALABRA DE TIERRA", EN HOMENAJE A LOS POETAS, ANTONIO GAMONEDA Y GASPAR MOISÉS GÓMEZ, TRANSCRIBO, DE ESTE ÚLTIMO, Y DE SU OBRA, "CUERPOS EN DESVARIO", ESTE POEMA QUE, A ESTAS HORAS, AL MENOS, A MI, ME HA PARECIDO INTERESANTE (EL LIBRO, PARA VUESTRA INFORMACIÓN, RECIBIÓ EL XXVIII PREMIO CÁLAMO DE POESÍA ERÓTICA).


Ya todo es desmemoria:
aquello que fue cántico, no ciñe su cintura.
Y el tacto se nos queda frío,
aunque ahora estemos en la cúspide
de junio, cuando la rosa dice
su rubor y todo es promesa
de beatitud…
¡Mas ella ya no vuelve!
Y la espera, no tiene otro nombre
que <decepción>.
Tan unida a mis labios
la tuve, en instantes memoriosos,
que éstos me arden aún en la distancia
que nos separa.
Fuimos los amantes
que perdieron las señas de su identidad
en aquella confusión amorosa.
¿Quién sabe
de sílabas, cuando nuestro alfabeto
estaba entre los dientes de los dioses?
Por ello, este Adán no puede ni decir
que comió con aquella Eva
la primera y la última manzana pecadora.
Tan únicos en dos estábamos y éramos
que nunca se nos ocurrió pensar
que alguien pudiese separar su cuerpo
del mío. Ni que aquellos nácares,
lucientes de su piel, ya nunca más
pudiesen ser acariciados.

Aún la siento cómo oprime mi cuerpo
-hecho espíritu solo-
Y hablando sin hablar, en un temblor.

Sus labios no nos niegan,
y sí nos reconocen en esta gran ausencia.

Deja, pues, que pronuncie
ahora lo que quedó
sin decir: aquél siniestro féretro
que se cerró de tal forma violenta,
que ni con mil lancetas lo podríamos abrir.
Por lo cual, desde entonces, ya es todo,
sombrío desmerecimiento.