Honor, reto y gran responsabilidad


HONOR, RETO Y GRAN RESPONSABILIDAD


¿Cómo no calificar de dicha manera la actuación que, nuestra compañía, ofrecerá, el próximo miércoles, día 12, en el hermosísimo y antiguo Real Monasterio de San Pelayo de Oviedo, ante la Comunidad de Monjas Benedictinas y los vecinos de Sariego que, año a año, se dan cita para renovar y realizar la tradicional ofrenda, recuperada desde que se celebrara el milenario del concejo saregano?. Para dicha ocasión, poemas de algún ilustre hijo del concejo, unidos a poemillas de hoy, escritos por algunos vecinos, plenos de humildad y sencillez, junto a una selección de poemas de temática interior o religiosa, y algunas canciones escogidas para la ocasión, conformarán un atractivo recital, con el que, estamos seguros, disfrutarán todos los asistentes. El mismo, como ya se ha informado
anteriormente, NO TIENE CARÁCTER PÚBLICO, estando el acceso limitado a los vecinos de Sariego asistentes a la ofrenda, y a la comunidad religiosa.


INFORMACIÓN ADICIONAL

Es un monasterio femenino de la Orden de San Benito ubicado en la localidad asturiana de Oviedo. El monasterio es comúnmente conocido como el de las pelayas. En su parte posterior se encuentra la Academia de la Llingua Asturiana y, hasta 2010, el Archivo Histórico de Asturias.




Fue fundado por el rey Alfonso II de Asturias el Casto dedicándolo en un primer momento a San Juan Bautista de las Dueñas. Se cree que el patrocinio del templo es obra de Teresa Ansúrez, viuda del rey Sancho I de León.
Originalmente dedicado a San Juan Bautista, hoy en día el templo está dedicado a San Pelayo Mártir, nacido a principios del siglo X en la localidad gallega de Albeos. Siendo aún niño es detenido como rehén en lugar de su tío Hermigio, obispo de Tuy. Tras pasar cuatro años en la cárcel se rehúsa a ceder a las insinuaciones del emir y a renunciar a su fe. Es entonces martirizado el 26 de junio de 925 en Córdoba.
Sus reliquias fueron enviadas por los cristianos al norte, lejos de la influencia musulmana. Primero llegaron a León y en el año 994 pasaron a Oviedo, donde fueron acogidas en este monasterio, que cambió de nombre y adoptó el del joven mártir.



El edificio se encuentra en la zona prerrománica en la que se encuentra la catedral de Oviedo o San Tirso.
El edificio fue remodelado encontrándose en sus cimientos restos románicos de claustro. La primera gran reforma sobreviene en el año 1650 con la construcción de la torres de Melchor Velasco. En el siglo XVII se vuelve a reedificar la estructura por Roza y Fco. de la Riva y L. de Guevara, afamados arquitectos que le dan su aspecto actual al conjunto. En 1590, Leonardo de la Cajiga reconstruye la iglesia. En 1703, Fray Pedro de Cardeña, construye la Vicaría (fachada actual).

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