El poder de la palabra, por José Antonio Noval Cueto


“El poder de la palabra”

El poder de la palabra abarrotaron el patio de columnas del Palacio del conde de Toreno. Foto: LCV

La poesía es un arma cargado de futuro para transformar la sociedad y especialmente al hombre, y éste es el mensaje que he sacado del magistral espectáculo que ofreció la Caravana del Verso ayer, día 29 de noviembre, en Oviedo, en el patio de columnas del Palacio Conde de Toreno, casa natal de don José María Queipo de Llano, ilustre político asturiano y una de las personalidades culturales más importantes de la España de la primera mitad del s.XIX, y como tal aparece en el famoso lienzo de Antonio María Esquivel titulado “ Los poetas contemporáneos. Lectura de Zorrilla en el estudio del poeta”.

Han pasado algunos años, bastantes, para que aquel amplio recibidor y quizás zona de juego de infancia del VII Conde de Toreno, se trocará, gracias a la colaboración de “Tribuna Ciudadana” y de la Viceconsejería de Cultura, en improvisado Salón de Actos donde la palabra se hizo verso, el verso música, y la música danza…sin que en ningún momento desfalleciera la palabra, hizo conductor del recital, que bajo el título “Director de Amor”, nos ofreció quizás los mejores versos de amor de nuestra Literatura, y se ha comprobado como los sentimientos, cuando son importantes, funcionan más por vivencias, certezas, que por definiciones.

Ayer, gracias a la Caravana del Verso, el protagonista fue el sentimiento y en especial, el amor, que comenzó con el poema titulado “Balada del Loco Amor”, de José Angel Buesa que preparó el terreno para que un poeta del Barroco, el ingenioso Quevedo intentará en verso ir “Definiendo al amor” y para ello echo mano de paradojas, retruécanos, de contradicciones, de “ hielos que abrasan”…A partir de ese momento se abrió la competición y pudimos asombrarnos de la belleza y expresividad de los versos de Blas de Otero, Federico García Lorca, José Agustín Goytisolo, Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda , José Bergamín, nuestro singular Ängel González con su bello poema “Me basta así”, que se inicia con estos sentidos versos que dicen: “Si yo fuera Dios / y tuviese el secreto,/ haría un ser exacto a ti…”, o el considerado poeta del amor por excelencia, Pedro Salinas, con su bello poema:”Para vivir no quiero islas, palacios, torres…yo te quiero, soy yo….”. Y entre poemas y poemas se fueron intercalando canciones, interpretadas con gran técnica y precisión por el joven cantautor Rodrigo Alperi o por la experimentada recitadora y cantautora, toda sensibilidad, Cristina Rudolph que interpretaron temas de Rafael Amor, de Fernando Alvarez Balbuena, de Violeta Parra o poemas musicados de Antonio Machado, Pablo Neruda, de las que quiero recordar la canción “Volver a los 17” de Violeta Parra, donde su letra nos dice que lo que puede el sentimiento, no lo puede el saber…Juntamente con este hermanamiento de música y poesía, la danza tuvo su importancia en “Pequeño vals vienés” y especialmente en el tema “Carmen” del Act.4 de Bizet, donde una vez más se pudo comprobar la plasticidad y armonia del ser humano, en este caso la bailarina Sandra Risueño acompañada por el grupo Flamenco Vivo, y donde se cuidaron los mínimos detalles, incluso hasta los abanicos de color blanco y rojo…Nada se dejó al azar, a la improvisación, y durante toda la velada la palabra convertida en perla, en sorpresa, nos dejo expresiones que hablan de “ lágrimas de llanto donde cabe el mar”, de “ soy la prolongación de tu sonrisa, de tu cuerpo”, del “vals de quebrada cintura y de su fragilidad hecha “museo de escarcha”; de coplas populares que hablan “yo no puse en compraventa mi corazón desprendido”; de existencia porque tú existes: de la nerudiana “boina gris que el corazón calma”; de que “yo no presto mi corazón para la envidia, para el soplo”…podría seguir sumando más perlas literarias, más sorpresas en esta tarde donde por faltar no falta nada, ni incluso el nombre de Carmen, en un mes como este, de noviembre, que recuerda la muerte de Carmen Amaya “La Capitana”, un 19 de noviembre de 1.963, y a la llamada por Francisco Umbral “Musa de la Democracia”, la bella Carmen Díaz de Rivera, que hoy, 29 de noviembre del 2.000 falleció.

Estamos llegando al final de “Directo de Amor” y como postre teníamos unos versos, poco conocidos, del gran prosista Camilo José Cela, titulados “Casi cien acrósticos” que hablan de “Sé bien que me estoy muriendo pero no de vejez, sino de amor…y también sé que te estoy matando pero de de juventud, sino de amor”…y la sorpresa de la noche, en un día donde mandan los sentimientos, nos la dio el recitador Felipe Prieto, al dedicar unos versos en homenaje a su mujer Maribel, fallecida tal día como mañana, un 30 de noviembre, hace siete años. Versos, unos escritos por la difunta y que hablan de “un jilguero de música de colores” y otros compuestos por el propio Felipe, a partir de una experiencia personal al cruzar el Campo San Francisco y que hablan de un ruiseñor y de su soledad.. Temática que recuerda el bello romance del Conde Olinos, o el episodio del rosal y el espino.

Ayer, después de hora y media, volvía a experimentar la fuerza de la palabra y a nosotros, sólo a nosotros nos compete mantenerla. No pudo celebrar mejor sus cinco años de existencia “La Caravana del verso” que recitando versos, repartiendo sentimientos, de los que tan necesitados estamos, y recordando que hemos de perder el miedo a la palabra, objetivo fundacional de esta “Compañía del verso”.¡Apreciado amigo Joaquín gracias por vuestra entrega en pro de la poesía!!Enhorabuena y persistid en el empeño!

PD: “Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré como un anillo al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra…” (Blas de Otero)



José Antonio Noval Cueto
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