Presentación de José Luis G. Ibáñez en el Estadio Carlos Tartiere

José Luis G. Ibáñez
Hoy por la mañana, en la Sala de Prensa del Estadio Carlos Tartiere, de Oviedo, tuve la satisfacción de presentar al pintor José Luis G. Ibáñez, con ocasión del acto de donación del cuadro, "Sentimientos Oviedistas", a la afición azul, con el objeto de que el mismo sea expuesto en un lugar donde pueda ser contemplado por todos los aficionados y simpatizantes del club azul. 

El acto estuvo presidido por por Toni Fidalgo, presidente del Real Oviedo, S.A.D., y al mismo también acudieron el director general del club, Evilasio Sánchez, Vili, y algunos jugadores, entre ellos su capitán, el emblemático, Diego Cervero, o Xavi Moré, amigos y medios de comunicación.

Joaquín de la Buelga




PRESENTACIÓN DE "IBÁÑEZ”
ESTADIO CARLOS TARTIERE
OVIEDO, 15 DE MAYO DE 2013

Buenos días, jugadores, técnicos, aficionados, representantes de las peñas, medios de comunicación, consejeros, presidente, Sras. y Sres.

Nos reunimos hoy, aquí, para llevar a cabo un acto singular y diferente a lo habitual, en el sitio más indicado para hacerlo, en la sede del club, en el Estadio Carlos Tartiere. No es, como parecería lógico, una rueda de prensa en la que se comunicará una noticia relacionada con la cuestión deportiva o con la evolución económica o empresarial del mismo, no. Hoy, estamos aquí, concitados por la persona que, seguidamente, les voy a presentar, para proceder a rendir un sencillo testimonio de admiración, a quien, desde su punto de vista, al que, personalmente, también me adhiero, ha sido el auténtico protagonista de los durísimos avatares que ha venido padeciendo el Real Oviedo en los últimos años, y quien, ha posibilitado con su fe, su lealtad inquebrantable, y su amor a unos colores y a una ciudad, que se abran nuevas perspectivas de futuro, todavía no exentas de incertidumbre, pero que, al menos, vienen a confirmar el viejo dicho de, “donde hay vida, hay esperanza”.

Como es fácil deducir, me estoy refiriendo a la AFICIÓN AZUL, quien, ha demostrado con creces (convirtiéndose en todo un referente) lo que se puede lograr, cuando existe un objetivo y una voluntad común, algo, que, también, puede servirnos de ejemplo en los complicadísimos tiempos que nos toca vivir. Es a ella y a nadie más, a quien, hoy, José Luis Gómez Ibáñez, “g. Ibáñez”, quiere ofrecer su homenaje.

Pero, ¿quién es Ibáñez?. Este hombre, vital, de enorme sensibilidad, y de una agudeza visual que le permite percibir hasta el más mínimo detalle, para después, con singular maestría, plasmarlo en el lienzo, vio su primera luz a finales de los años 40, casi ya 50, en una localidad que, cual premonición, va a marcar su devenir profesional a lo largo de toda su trayectoria, Fuente Vaqueros (Granada), donde también lo hiciera el inmortal Federico García Lorca. Muy niño, a la edad de 5 años, en alguno de aquellos trenes de asientos de madera, tortilla de patatas, sudor, monjas, soldados y guardias civiles, acompañado de sus padres, emprendió la ruta, seguramente, interminable, hacia el norte, en busca de un nuevo futuro en aquella Ensidesa que daba sus primeros pasos. Es posible que aquel viaje, también marcara su devenir artístico, pues, ha sabido captar, con gran acierto, el universo ferroviario, convirtiéndolo en una metáfora de la propia existencia.

Recala en la que fuera llamada en su día la Atenas asturiana, Avilés, ¿qué mejor sitio para un artista?, que pasa a convertirse, casi, casi, en su segunda cuna. Allí, se labra un futuro profesional y se despierta en él una sensibilidad artística que, de manera totalmente autodidacta, va desarrollando a lo largo de los años. En 1978 ofreció su primera exposición. Tras ella, más de treinta muestras se sucedieron, entre individuales, monográficas y colectivas, transmitiendo y presentando unas imágenes cargadas de plasticidad, acompañadas de unas tonalidades singulares, claro reflejo de la espléndida y rotunda técnica pictórica a la que ha llegado.

Su obra, indiscutiblemente, se ha hecho madura, en ella se pueden percibir detalles que, únicamente, el virtuoso sabe imprimir a aquello que toca, y la acompaña de un tratamiento, se podría decir que, poético, por la fuerza y por la lírica que desprenden sus paisajes.

Hoy Ibáñez continúa desarrollando su faceta de pintor, pero a la vez, afortunadamente, sus conocimientos y su buen hacer, se suceden a través de las clases que imparte en los talleres de creación artística del ayuntamiento de Corvera, de los que es responsable, y en los que se ha revelado como un “maestro” en toda la extensión de la palabra. Humildad, sencillez, sensibilidad y paciencia son los lemas que presiden su actividad pedagógica, y también, su relación con los demás, de lo que nos beneficiamos, tanto sus alumnos, como sus amigos.

Si a todas las virtudes que hemos enumerado anteriormente, le unimos que, desde su primera juventud, hizo suyos los colores del Real Oviedo, que sufrió y gozó con los triunfos y fracasos de su equipo y de su club preferido, entenderemos el gesto que, el artista, emocionado, enormemente conmovido, ante las actitudes y gestos de una aficionados que no se resignaban a perder una de las señas de identidad de la ciudad, ha decidido, hoy, finalmente, llevar a cabo.

A finales de los años 80, Ibáñez presentó una singular y celebrada exposición, dedicada al desaparecido pueblo de Riaño (León) y su valle. Con tal motivo, el poeta, Alfredo García Miravete, escribió la preciosa, “Elegía por un pueblo”, cuyos versos finales, me ha parecido muy oportuno volver a traerlos a colación en este emotivo acto, dedicándoselos, muy especialmente, a los sufridos y ejemplares seguidores azules.

Una afición fiel, junto a un consejo serio y competente, traerán, como lógica consecuencia, confianza y resultados en un próximo futuro. No me cabe ninguna duda que los hechos se desarrollarán tal y como nos indica el poeta, a continuación, y refleja Ibáñez, en la obra que, hoy, dona a la afición azul.


“De nuestros amaneceres,
de nuestro padecimiento,
un artista que nos quiere
dejó un testimonio diestro.

Nadie sabrá la tragedia
cuando pase algo de tiempo,
todo caerá en el olvido,
no habrá más que hermosos lienzos”.
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