"Versos del alma" en la Colegiata de Teverga, por Celso Peyroux


"Versos del alma" en la Colegiata de Teverga

Por Celso Peyroux

Llovía aquella tarde que si Dios tenía miles de odres abiertos en el cielo. Alguien dijo que el Gran Hacedor y sus Santos y Santas estaban llorando por los pecados del mundo y sus lágrimas se habían convertido en lluvia. Sin embargo había alegría en las gentes y un gran recogimiento en el aire doloroso del Viernes Santo. De varios lugares de Asturias había llegado la “Caravana del verso” -que con gran acierto dirige Joaquín de la Buelga- y sus componentes: rapsodas, músicos, cantores y técnicos en luces y sonidos se disponían con sus “Versos del alma” a dejar los latidos de la poesía y las notas musicales entre los hombres y mujeres de buena voluntad.
Fui invitado a aquella asamblea cultural para leer un preámbulo y presentar a los artistas del verso, la flauta de sus voces, guitarras y pianos en el marco incomparable de nuestra colegiata entre piedras seculares, luces y sombras. Estas fueron mis palabras que comenzaron con un poema: “Tu eres mujer un fanal/ transparente de hermosura/, ay de ti si por tu mal/ rompe el hombre en su locura/ tu misterioso cristal”.
Los versos que acabo de recitar pertenecen a José de Espronceda y hablan de la mujer. Del misterio de la mujer, de su belleza y de esa luz que nos va abriendo el camino de la vida como un faro encendido. Pero tal vez Espronceda nos hable, en sus versos, de lo que es la poesía a través del cuerpo y alma de una mujer. Sin ellas -poesía y mujer-, sin las dos, la vida se haría imposible.
La poesía se hace más necesaria que nunca -como las estrellas lo son a la noche- con su palabra justa y precisa, indisciplinada y rebelde, bella y profunda, frente a la pérdida de los valores más esenciales del ser humano. Sin poesía, la sociedad no podrá ser comunidad; no tendrá palabras y caminará hacia el silencio.
Se hace necesario hacer de la vida un poema. Como los poemas que hoy nos van a recitar los componentes de “La Caravana del verso”. Unas veces -la mayor parte del tiempo en que permanecemos en el país de la vida- será un poema dramático pero también podrá ser, de cuando en cuando, un madrigal, un bálsamo, una balada y una canción de cuna. Versos del alma capaces de llevarnos con su voz a la dimensión sagrada que nos conduce hasta el mundo de lo espiritual y del arcano. Accedamos a la lectura de los versos de los grandes poetas que en el mundo han sido y que nos han plasmado los pilares sobre los que se asienta la existencia: el amor, el dolor, la muerte, el misterio... Dejémonos acariciar por el bálsamo de su música, de su luz y el poder de su palabra para encontrar la libertad sin precisar delimitaciones ni poner puertas al campo.
Nadie sabe lo que es la poesía ni tan siquiera intentar definirla. Sería como percibir el sabor del agua en un arroyo, oler el aliento del viento, plasmar sobre un papiro el color de los ojos de Afrodita de Milos, el de los cabellos de Nefertiti, saber si la sal de la estatua de la mujer de Lot era gema o marina o poder distinguir el sexo de los ángeles. Sería como verter en un hoyo las olas de la mar, con la ayuda de un ánfora, adivinar que hay más allá del séptimo cielo o conocer el nombre de todas las estrellas.
Así de difícil y misteriosa sería la labor de definir la poesía, porque es tan sublime que está por encima de cualquier género literario. Seguro que esta tarde los rapsodas de La Caravana del verso, nos abrirán muchas puertas para sentir de cerca las caricias de sus palabras.
Poesía sería el punto de apoyo sobre el que el sabio de Siracusa hubiera podido mover el mundo para poner en su esfera cosmogónica paz y justicia. Si alguien de algún día, de algún año, acertase a definir la poesía: el secreto de su alquimia, el duende de su erotismo, la magia de la palabra, la contundencia de su mensaje -impregnado de indisciplina y rebelión, capaz de hacer cenizas las murallas de Jericó-, ese día un centauro le habría arrebatado la pureza de sus labios, el candor de la inocencia, la rebeldía del alma, las alas de su libertad, su arcano y su belleza.
La poesía es la bella, llegada de un lugar etéreo donde anida la tercera verdad, que sólo concede a los dioses el privilegio de darles el primer verso, para que luego el poeta termine la labor. Todos y todas intentan hacerle la corte: éstos para seducirla y conocer su íntimo secreto, aquéllos con fines aviesos y malévolos para alcanzar el poder. Pero, queda claro, que Ella solo habita entre los elegidos.
Dentro de cada uno de nosotros hay algo oculto, misterioso, intangible, intocable y sagrado que no sabemos lo que es. Eso, precisamente, es lo que somos. Eso es, sin ir más lejos, el poema de la vida. Lo trascendental del ser humano.
Hay, en fin, una flor silvestre que habita en los jardines de siempre y un día, en un lugar invisible y etéreo donde habitan los estambres del verbo, los pistilos del arcano y del sortilegio, los pétalos del color y del perfume y la música del viento. Tal vez la poesía sea la llave de la puerta de ese espacio sacro.
Ese lugar al que esta tarde nos llevará “La Caravana del verso” declamando y cantando los “Versos del alma” de los grandes poetas y cantautores que en el mundo han sido.



Celso Peyroux, seudónimo literario de Celso García Díaz, profesor, periodista y escritor nacido en 1944 en San Martín, capital del concejo o municipio asturiano de Teverga, del que es cronista oficial.

Docente de lengua y literatura francesa en la Alianza Francesa y la Escuela Universitaria de Turismo de Asturias, de Oviedo (capital de Asturias), fue profesor titular en el Distrito Universitario de de esta ciudad y jefe del Departamento de Ordenación y Promoción Turística del Gobierno del Principado de Asturias.

Tras cursar los estudios de bachillerato se trasladó a Francia, donde estudió y trabajó en las ciudades de Burdeos, Agen, Tours y París. Tras obtener el DUEL (Diploma Universitario de Estudios Literarios), regresó a España y se tituló en la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid, en la especialidad de francés, al mismo tiempo que se graduó en métodos audiovisuales en L’École Normale Supérieur de Saint-Cloud. Desde 1969, año en que retornó a Asturias, colaboró en la prensa regional con reportajes y trabajos sobre temas socioeconómicos del campo y la mina, además de escribir en revistas y pronunciar conferencias en castellano y francés. Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Oviedo. Se diplomó en Historia y Literatura, siendo el primer asturiano titulado por el Ministerio de la Juventud y del Deporte, con mención de honor, como director de Centros de Vacaciones y Recreo.

Este experto en ordenación y planificación del turismo en el medio rural, que tiene tres de sus guías turísticas declaradas «de interés turístico nacional» por el Ministerio de Comercio y Turismo, reorganizó en 1986 la Dirección Regional de Turismo por encargo del Gobierno del Principado de Asturias. Además, fue uno de los redactores de la Ley del Patrimonio Cultural de Asturias y delegado por España de la Comisión Permanente para los Itinerarios Culturales de la Asamblea de las Regiones de Europa.

Miembro desde 1980 del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Celso Peyroux inició su carrera literaria en 1976 con el ensayo La canción francesa a través de los tiempos, publicado por la Universidad de Oviedo (capital de Asturias). Además de artículos para prensa y revistas especializadas de turismo y cultura, es autor de numerosas obras (ensayos, tratados generales, poemarios, cuentos, libros de historia...) en francés y castellano, así como en asturiano, lengua en la que publicó, en colaboración con su paisano Mino Fuenteseca, el poemario titulado Señaldá na Seronda, trabajo finalista de la IV Andecha de la Poesía Bable, editado por el Ayuntamiento de Teverga (1981). También fue finalista del premio Casino de Mieres 2000 su novela Hasta que en el cielo toquen las aves.

En 2008, por acuerdo unánime de la Corporación municipal del Ayuntamiento de Masegoso, fue nombrado Hijo Adoptivo de la sierra de Alcaraz (Albacete), a la que le unen estrechos vínculos de amistad y familiares y sobre cuyo vino y aceite escribió el libro titulado Vinoleum (2011). Tal distinción se le otorgó por su importante labor literaria y social dedicada al vecindario y sus encomiables propuestas y trabajos en favor de la comunidad, entre ellos la colaboración en la promoción turística de la comarca, el diseño del itinerario «La Vía Mariana» que a través de siete municipios une Albacete capital con el santuario de la Virgen de las Cortes, o la publicación del libro Masegoso, esta tierra que es vuestra, escrito en colaboración con la historiadora María José Sánchez y el cineasta José Luis Cuerda. Uno de sus poemarios, Los clamores del viento, editado por el Ayuntamiento de Peñascosa y la Diputación Provincial de Albacete, da su nombre a la biblioteca pública del municipio.
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