Con una leyenda del toreo y un gran, aunque joven, torero ya retirado



RAFAEL PERALTA PINEDA

(n. Puebla del Río, Sevilla; 4 de junio de 1933), rejoneador español, está considerado como uno de los más grandes nombres del arte del rejoneo.
Hermano y compañero de lidia en múltiples ocasiones del también rejoneador Ángel Peralta, es aficionado al cante flamenco y escritor de poesía.
Debutó el 4 de junio de 1957 en la plaza de toros de Constantina. Ha marcado un estilo en la manera de correr los toros, en el tercio de banderillas, de poder a poder, al quiebro y al cambio, y ha sido calificado como el que mejor banderilleó a dos manos de su tiempo.
Rafael Peralta hizo su primer paseíllo en la plaza de toros de las ventas el 30 de mayo de 1959, con reses de Juan Sánchez Cobaleda, en presencia de los espadas Julio Aparicio, Manolo Vázquez y Curro Girón. En la temporada de 1972 comienza a formar equipo para un espectáculo completo de rejoneo con su hermano Ángel Peralta y con Manuel Vidrié.
En varias temporadas ha encabezado el número de corridas toreadas y de trofeos conseguidos en el escalafón de rejoneadores. Ha tenido triunfos resonantes en todo el ámbito taurino, tanto en España (Madrid, Sevilla, Barcelona), como en el extranjero (Perú, Venezuela, México, Ecuador, Colombia).
Junto con su hermano Ángel ha sentado las bases del toreo a caballo actual. Dejó de torear, sin retirarse oficialmente en el año 2000, toreando ininterrumpidamente 43 temporadas, contando más de tres mil corridas toreadas y más de cinco mil toros lidiados.
El 20 de enero de 2002 le llega un gran reconocimiento y recibe la Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social, que concede el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Con este premio se reconoció la trayectoria solidaria de este rejoneador que, durante los anteriores cuarenta y ocho años, organizó un festival taurino en Medina de Rioseco (Valladolid) cuyos beneficios se destinan a sufragar los gastos del Hospital Casa Asilo Santi Spíritus y Santa Ana.



PortalTaurino08 de agosto de 2006 MANUEL VIERA.  Dávila Miura, “me voy contento, feliz y sin amarguras”  

En un encuentro informal con los periodistas el matador de toros sevillano, Eduardo Dávila Miura, ha informado este mediodía de los motivos sobre la decisión de terminar su carrera, tras diez años de matador de toros, el próximo 12 de octubre en La Maestranza de Sevilla

El diestro de la Macarena ha declarado que "me voy contento, sin amargura alguna y feliz. Nunca imaginé que lograría los triunfos que he logrado en estos diez años de matador. Todo empezó como aficionado práctico en algunos festivales de ganaderos por la vinculación familiar, y al poco tiempo me veía en La Maestranza tomando la alternativa de manos de Emilio Muñoz, un gran amigo y al que siempre admiré. Fue como un sueño". Otras muchas alegrías me ha dado mi profesión. "He estado tres veces rozando la Puerta del Príncipe, con tres tardes de dos orejas… y si grandes toreros se van de la profesión sin alcanzarlo, ¿cuanto más yo? Sevilla lo ha sido todo para mí. He disfrutado como nadie en esta mi tierra. Aunque no me han faltado triunfos en plazas con la importancia de Pamplona, Albacete, Málaga, El Puerto, Bilbao,... Me voy tremendamente feliz".

También dijo que le faltaban muchas cosas por lograr en el toreo. “No es mucho tiempo y no he llegado a lo más alto. Me falto abrir la Puerta del Príncipe, que es un sueño, y también me voy con la espina de Madrid; me hubiera encantado poder entrar en esa plaza, en su afición, haber cuajado un toro en los medios como a mí me gusta".

Los motivos de su retirada los comentó de forma muy sincera: "La familia, mi mujer y mis dos hijas, cada vez son un contrapunto más fuerte a una profesión que exige mucha soledad y riesgo; cada vez se hace más duro estar fuera de casa y someter a la familia a esos miedos y presiones. Nuevos compañeros empujan muy fuerte, y yo, aunque joven aún, ya sumo 10 años de experiencia. También yo soy torero de torear en plazas de importancia, creo que es en esos cosos donde más se comprende y entiende mi toreo. No me veo toreando en los pueblos porque mi toreo allí no tiene demasiado sentido. Si esto lo unimos a las condiciones de mínima dignidad que requiere torear en esas plazas, es aspecto también a valorar en la decisión tomada. Soy realista y prefiero irme en plenitud y en buen momento".

Para terminar, el diestro sevillano dijo que "son muchos los toreros, periodistas y aficionados que me están llamando sorprendidos con la decisión. Eso me demuestra una vez más el tremendo cariño y respeto que me habéis tenido siempre. Ése es, sin duda, mi mayor trofeo".