Una tarde en La Encaramada


A Joaquín, con todo mi agradecimiento

La Encaramada es esa casa donde las palabras pueden soñar a sus anchas.

Joaquín y Silvia de la Buelga continúan una tradición de hospitalidad que parece inherente a la luz que después de filtrar por los árboles que rodean la casa acaricia los objetos que la habitan.

Acaricia la piel y el sentimiento de las personas que acoge la casa.

Recuerda a muchos otros que han pasado por ahí, hombres y mujeres de letras, de canción, de soñar libre, de vivir pleno.

Con Laína Cores y Eusebio Ruiz, con Joaquín y con Silvia esa tarde viajamos por músicas asturianas y latinoamericanas. Lloré porque Laína canta con una verdad y un tiempo las canciones aprendidas en la infancia, que en ese aire de la Encaramada ni son pasado ni son música tan sólo, sino presente vivo y vida presente e intensificada, brotada del poderoso manantial de la nostalgia.

Claro que la casa tiene magia. Y en breve te acostumbra a su estar pleno de matriarca, te rodea con el halo sagrado del que es huésped, te protege y te enreda en los hilos de oro de una tarde que no quisieras que terminara nunca, que quisieras que el sol se quedara eternamente perdido enamorado de esa canción que pende de los labios de Laína una tarde, esa tarde, esta tarde en la Encaramada.

La Encaramada.

Esa casa...
María García Esperón

Laína Cores cantando en La Encaramada